Seamos más humanos: Una reseña al libro de Ostos

Seamos más humanos: Una reseña al libro de Ostos

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Conocí a Jorge Ostos… ahora que lo pienso, no recuerdo en qué momento preciso fue que lo conocí, ya que en un principio me llamaba la atención que publicaba algunas cosas que sabía que eran de bendición. Recuerdo que en esos momentos me llamaba mucho la atención leer de personas que se dedicaran a la predicación del Evangelio no sólo mediante una buena teología, sino que también se involucren socialmente con aquellos a quienes se les predica.

Recuerdo que recién había comenzado a comenzar el “trabajo” de publicación de su primer libro, el cual leí (aunque debo confesar que no terminé) y me pareció excelente.  Desde Eskathos, me di cuenta que Jorge no era un escritor como los demás. Y aunque la temática de su primogénito varía del segundo, la esencia de su persona sigue plasmada en sus palabras.

Rayando entre lo fuera de lo común y de lo que algunos tienen por tabú, Jorge escoge hablar de un tema que todos toman por obvio, pero que, a la hora de la práctica, se deja mucho para desear. Desde hace muchos años, algunos investigadores han vaticinado que las generaciones venideras tendrán un grave problema de comunicación personal, debido a que todo se lleva a cabo de distancia, a través de dispositivos. Esto puede provocar una trivialización de la vida cristiana y de la predicación del mensaje. Es fácil predicar, es fácil opinar, es fácil decir miles de cosas, sin embargo, en persona, las generaciones venideras se encontrarán en una encrucijada y con la cabeza encogida en hombros al no saber cómo llevar a la práctica todo aquello que proclaman desde sus dedos en sus equipos. Estamos llegando al momento en que el “fariseo” ya no es tanto el legalista, sino la persona que crea un mundo fantasioso y se define un avatar de buen cristiano, pero que en la práctica es todo lo contrario.

¿Por qué digo esto? Jorge vive en un lugar donde la vida es más que difícil. Literalmente, la vida es una batalla, la cual debe salir a guerrear y jugar su vida cada día. Tener sobre ti, gobernantes que lejos de velar por ti, te oprimen, donde la economía es poca, donde la justicia, es un término vago que se pierde entre un mar de disparos y golpes en represalia a aquello que claman por libertad. Por tanto, cuando leí el libro de Ostos, por una parte leí algo “utópicamente bello”, pero al mismo tiempo, recordé al autor, que vive en una tierra donde llevar a la práctica lo escrito, es una casi una epopeya.

Cuando Jorge me pidió que le ayudara en la revisión del libro, me sorprendí, y conforme lo iba leyendo, muchas escamas caían de mis ojos. Creo firmemente que el cristianismo actual, se ha enfocado tanto en la Teología y la ortodoxia teológica, que pierden de vista el mundo al cual se le debe predicar. Para esto, debo decir que soy “promotor” de la Lectura Bíblica, y de la Doctrina saludable, pero, cuando has estado en contacto con ésta humanidad, cuando has estado en contacto con la necesidad, la pobreza, el dolor, cuando ves la cara de una persona desahuciada por una enfermedad y del familiar que se encuentra al pie de la cama cuidándolo, y piensas en tu “Doctrina” y tu prototipo del Evangelio donde debes hacer sentir a la persona “la miseria de su pecado”, piensas dos veces antes de abrir tu boca, no por miedo a la persecución, sino por causa de la imprudencia.

Éstas escamas que tenemos en el cristianismo actual y sobre todo, el temor casi xenofóbico al humanismo, fue lo que se fue cayendo de mí, mientras leía las líneas escritas del corazón de un humano, que batallaba con el sentir amor sobre aquellos que le oprimían día a día. Con temor y con un corazón tembloroso, me daba cuenta de cuánta necesidad tenemos de no sólo hablar del amor, sino el predicarlo. Que el humanismo no es malo, mientras el propósito es el correcto, y esto es, ser un reflejo de aquél que murió en la Cruz por nosotros.

No omito mencionar que  hay cosas en las que definitivamente no concuerdo con Jorge, así como sucederá con el resto de las personas que conozco, sin embargo, Dios le dijo al profeta Jeremías, que entresacara lo puro, aún de lo vil. Si eso fue de aquello que fue malo, ¿cuánto no más de un libro que promueve el amor? Y aún más, que las referencias usadas por Jorge, provocan deseo de leer a aquellos gigantes que le inspiraron a llevar a cabo esta obra de arte.

No podemos suprimir el humanismo de nosotros, porque nos despojaríamos no solamente de una parte de nosotros, creando una dicotomía nefasta, sino que rayaríamos en los pensamientos heréticos condenados por la Iglesia naciente. El hecho de ser humano (como lo maneja  Ostos), debe de ser el motivo de que lo espiritual en cada uno de nosotros, como creyentes, se extienda para aquellos, participantes de la naturaleza humana, dando a conocer ese amor Divino que ahora nos ha traído a una espiritualidad verdadera. Así como Cristo se hizo humano para identificarse con  nosotros, nosotros debemos identificarnos con los demás, siendo parte de la misión redentora de Dios para con la creación, trayendo a Su Reino a los que viven en tinieblas, mostrando ese amor que tanto necesitan, a través del Evangelio y a través de la Caridad que mostró el Cristo para su creación que “andaba como ovejas sin pastor”.

Jesús dijo que llegaría el momento, en que, por el aumento de la maldad, el amor de muchos se enfriaría. Llegamos a un punto en que el mismo amor por la humanidad, por nuestros semejantes, o incluso por nuestros enemigos, se ha visto sofocado por ciertos aires de conocimiento superior. Engañosamente, caemos en el juego de que la espiritualidad es una antítesis del humanismo saludable.

Jorge, en su estilo muy particular, impulsado por el fervor del amor de Dios, nos hace entrega de un tesoro. Sí, tal vez algunas cosas no podrás estar de acuerdo, sin embargo, no puedes negar una cosa: Dios es amor. Y en su libro, Ostos hace una apología con estímulo al lector, que te lleva a saborear, degustar y meditar en lo que es Dios, amor y no sólo a ello, sino a confrontar nuestra “religiosidad” y preguntarnos si estamos imitando ese amor.

El libro es sencillo, práctico, agradable, ameno y sobre todo, desafiante. No hecho por una persona que es perfecta y que lo refleja a la perfección, sino que camina en una senda (y vaya que lo vive día a día) donde busca hacer realidad en sí, aquello que nos plasma en sus palabras.

Recomiendo esta lectura, su meditación de manera objetiva, y sin prejuicios denominacionales. No sólo para que el que ya lo hace se anime en seguir, sino para que, aquellos que aún viven detrás de una identidad virtual, puedan extenderse físicamente al mundo físico que le rodea, y a la creación física por la que vino Cristo a morir, por aquellas almas que claman por justicia, por consuelo, por pan, por causa de su sufrimiento. Que seamos para ellos, el amor de Cristo, y que de ésta manera, siendo más humanos, seamos más espirituales.


Luis Huerta pertenece a la Iglesia Casa de Oración Tecomán. A los 18 años conoció al Señor. Actualmente colabora para congregación local y participa también en las misiones. Su meta es que los creyentes crezcan en el conocimiento de Cristo tanto en el ámbito teológico, como en el devocional y en el diario vivir.


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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es colaborador en Preemptive Love Coalition, y miembro de sociedades como: International Jacques Ellul Society, C.S. Lewis Society, Thomas Merton NYC, y The Thoreau Society. Actualmente, se encuentra exiliado en Argentina.

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