Simpatía por los necesitados

Simpatía por los necesitados

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Yo tuve una infancia un tanto difícil. Por ejemplo, luego de la separación de mis padres, el banco nos hipotecó la casa en la que vivíamos. Después de eso, comencé un vida nómada junto a mi madre y hermanos.

Entre 1991 y 1996, pasé por las circunstancias más traumáticas de mi vida.

Vivir en pobreza. Habitar en casas construidas con zinc, donde lo único que me agradaba era el sonido de las gotas de lluvia golpeando fuertemente la lata. Solo tener que comer pescado como desayuno, almuerzo y cena. Vivir sin servicio de agua, aseo, entre otros. Experimentar la violencia familiar. Los abusos de alcohol. Padecer enfermedad… Ese es quizás un resumen corto de mi infancia.

Personalmente, puedo decir «sé que es sufrir y estar necesitado». Sin embargo, creo que muchas veces no aprendemos ni sabemos completamente las cosas.

Aunque yo no vivo en aquellas condiciones, conozco aún niños que viven hambrientos y también adultos desesperados que no tienen hogar; que viven bajo un puente rodeados por olores, ruidos, polvo, calor, miseria y angustia.

Todo esto abruma por completo mi alma.

Muchas veces nos excusamos en que el sufrimiento y el dolor están muy lejos como para ayudar.

Muchos dicen:

¿Cómo podría ayudar a los damnificados del tsunami en tal país de Asia?

¿Cómo podría ayudar a los familiares de los asesinados en atentados terroristas en países de Medio Oriente?

¿Cómo podría ayudar a las personas explotadas por grandes empresas en India o China?

Pero el dolor y la necesidad están tan cerca de nosotros, que si no los vemos es porque simplemente nos hacemos sordos, ciegos y mudos ante ellos. Desde un compañero de trabajo, de estudio, del vecino, hasta un familiar… la necesidad está a la vuelta de la esquina. Pero, ¿qué estamos haciendo?

“A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: ‘Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?’ ‘Ni él pecó, ni sus padres,’ respondió Jesús, ‘sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida’”(Juan 9:1-3).

¿Para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida?

¿Para que se revele el amor de Dios en este mundo?

¿Quiere decir que cada caso de sufrimiento es también una oportunidad para que Dios actúe, muestre su amor, demuestre sus obras de misericordia, compasión y gracia?

Así es. Nosotros debemos ver es la gloria de Dios cuando enfrentamos casos de sufrimiento.

El amor de Dios se revela a través de nuestras vidas, y él quiere obrar por medio de nosotros.

En el sufrimiento, el propósito de Dios es que el mundo divise el amor de Dios actuando por medio de su gente, en respuesta al sufrimiento. Al contemplar su pena, la primera cosa que un mundo obstinado debe ver es la mano de Dios extendida hacia él. Y nosotros, como el cuerpo de Dios en este mundo, somos esas manos.

De esta forma es que me encontré con la Fundación Casa El Rey Jesús.

Esta Fundación brinda atención integral a jóvenes y adultos en situación de orfandad, a través de una casa, con el fin de contribuir en la formación de éstos, en acciones de servicio social, mantenimiento de la salud física y mental y a la educación para el trabajo y el desarrollo humano y que por ende se puedan integrar de manera eficiente, oportuna y productiva a la sociedad Venezolana.

En la Fundación tenemos en funcionamiento un comedor gratuito, donde son alimentados más de 100 niños en situación de pobreza. Le damos almuerzo 3 veces por semana, presentamos cine cada 15 días y hemos tenido la visita de misioneros de Guatemala, Argentina, Colombia, Panamá, Cuba, Perú y Honduras.

Debemos preferir la «preocupación» que habla y actúa, que aquella que habla pero no mueve un dedo ni aporta nada. Los niños que no tienen que comer no necesitan de nuestra protesta y nuestra «preocupación» por ellos… ellos prefieren nuestra «preocupación» que nos lleva a extender la mano y darles un pedazo de pan.

A través de esta Fundación, podemos encontrar una de tantas maneras de manifestar el amor de Dios, pues los oprimidos y agraviados deben ser objeto de nuestra oración y por sobre todo de un amor práctico.

Por eso, te invito a que seas parte de nuestra Fundación, y seamos reflejos del amor de Dios para los necesitados.

¡Qué llamamiento maravilloso: manifestar el amor de Dios a un mundo dolorido!

Qué gran responsabilidad, porque si la gente no ve el amor de Dios en nosotros, tal vez no lo verán nunca. El Dios todopoderoso ha elegido obrar en la tierra por medio de su pueblo: mediante nuestras oraciones, nuestros hechos, dones y manos.

Tu colaboración es indispensable para continuar con nuestro trabajo. Cualquier aporte suma un granito de arena y muchos granitos de arena juntos podrán hacer mucho.

¡Debemos tener simpatía por los necesitados!

Si deseas hacer una donación dirígete acá.

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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