Qué es la Santa Tradición

Qué es la Santa Tradición

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Este es la primera entrada de una serie sobre la Tradición, Historia, Concilios, entre otros. Gran parte de la  información de la serie (es decir, de este y los siguientes artículos) proviene de autores diversos como: Kallistos Ware, J.M. Laboa, M. Cunningham.

Actualmente, dentro del cristianismo occidental, existen muchos conceptos sobre la Tradición. Por un lado, la iglesia católica romana habla de la “tradición”, la cual es una mezcla de Tradición con costumbres, y otras cosas; y por otro, gran parte de los protestantes por tener una actitud, un tanto anti-católica, rechazan por lo general a priori todo lo que tenga que ver con alguna “tradición”, incluso, y tristemente, sin saber realmente qué es la Tradición.

Por esta razón, y otras, estaré publicando varios artículos sobre lo que realmente es la Santa Tradición, en este caso, desde una perspectiva ortodoxa.


En esta ocasión, hablaremos de manera introductoria sobre la Tradición.

Gran parte del cristianismo oriental resume las características distintivas de su Iglesia como la inmutabilidad, la determinación de permanecer fieles al pasado, el sentido de continuidad viviente con la Iglesia de los tiempos antiguos. A comienzos del siglo XVIII, los Patriarcas de oriente expusieron, en palabras que nos recuerdan la fraseología de los Concilios Ecuménicos:

Nosotros conservamos íntegra la Doctrina del Señor, y nos atenemos con firmeza a la Fe que Él nos entregó; la mantenemos libre de tacha y de disminución, como Tesoro Real, y monumento de gran valor, sin añadir nada a ello e igualmente sin restar nada. 

Esta concepción de la continuidad viviente viene resumida para los ortodoxos en un solo vocablo: Tradición. “No buscamos alterar las fronteras eternas prescritas por nuestros padres,” escribe Juan Damasceno, “sino que conservar la Tradición, tal y como la heredamos.”

Los ortodoxos hablan a menudo de la Tradición.

¿Qué significa para nosotros este vocablo?

Una tradición suele entenderse como una opinión, creencia o costumbre transmitida por los antepasados a la posteridad. Lo cual supondría que la Tradición Cristiana consiste en la fe y la práctica impartidas por Jesucristo a sus Apóstoles, y que desde aquel entonces se han ido transmitiendo de generación en generación dentro de la Iglesia (1 Corintios 15:3).

Pero para los cristianos ortodoxos, la Tradición tiene un significado más concreto y más específico que éste.

La Santa Tradición significa: los libros de la Biblia; significa el Credo; significa los decretos de los Concilios Ecuménicos y los escritos de los Padres; significa los Cánones, los Misales, los Santos Iconos – significa, en fin, todo el sistema de doctrina, administración eclesiástica, culto, espiritualidad y arte articulados por los ortodoxos en el curso de los tiempos. Los cristianos ortodoxos actuales se consideran herederos y custodios del rico patrimonio recibido del pasado, y se ven responsables de transmitir esta herencia intacta a la posteridad.

Veamos que la Biblia forma parte de la Tradición.

A veces se define la Tradición como la enseñanza oral de Cristo, es decir la que no fue conservada por escrito por Sus discípulos más apegados. Muchos adoptan la visión de que las Escrituras y la Tradición figuran como dos entidades diferentes, dos fuentes distintas de la fe cristiana. Mas en realidad existe sólo una fuente única, puesto que las Escrituras subsisten dentro de la Tradición. Al ser separadas y contrastadas, ambas entidades resultan empobrecidas.

Si bien los ortodoxos reverencian el patrimonio del pasado, reconocen a la vez que no todo lo recibido de tiempos anteriores tiene el mismo valor.

De entre los varios elementos que comprende la Tradición, se les brinda una preeminencia única a: la Biblia, al Credo, y a las definiciones doctrinales de los Concilios Ecuménicos; es decir, son cosas que los ortodoxos aceptan como absolutas e inmutables, que no se han de anular ni de modificar jamás.

Los otros constituyentes de la Tradición no gozan de la misma autoridad. Por ejemplo, los decretos de Jassy o de Jerusalén no se elevan al mismo nivel que el Credo Niceno, ni tampoco los escritos de Atanasio o de Simeón el Nuevo Teólogo ocupan un lugar equivalente al del Evangelio de San Juan.

No todo lo recibido de tiempos anteriores tiene el mismo valor, ni tampoco todo lo recibido del pasado es necesariamente verdad. Según el comentario de uno de los obispos que presenció el Concilio de Cartagena en 257:

El Señor dijo, yo soy la verdad. No dijo, yo soy la costumbre.

Hay diferencia entre “la Santa Tradición” o simplemente la Tradición, y “las tradiciones”: muchas de las tradiciones transmitidas desde el pasado son artificiales y accidentales – opiniones piadosas, pero no forman parte auténtica de la Santa Tradición única y sola, del mensaje cristiano fundamental.

Resulta indispensable cuestionar el pasado.

En la época bizantina y post-bizantina, los ortodoxos muchas veces han tenido actitudes poco críticas con el pasado, lo cual lleva a la anquilosis. Hoy en día no se deben mantener actitudes sin sentido crítico.

La elevación del nivel en los conocimientos académicos, el creciente contacto con los cristianos de occidente, el influjo del secularismo y del ateísmo, entre otras cosas, todo obliga a los ortodoxos y todo cristiano de la actualidad examinar más de cerca su herencia y distinguir con mayor minuciosidad entre la Tradición y las tradiciones.

Para vivir dentro de la Tradición, no basta con dar el asentimiento intelectual a un sistema doctrinal; porque la Tradición es mucho más que un mero juego de proposiciones abstractas – es toda una vida, un encuentro personal con Cristo en el Espíritu Santo. La Tradición no es solamente algo que se guarda en la Iglesia – es una cosa que se vive en la Iglesia, es la vida del Espíritu Santo en la Iglesia.

Nosotros los ortodoxos concebimos la Tradición no como algo inerte, sino dinámico; no es cuestión de aceptar pasivamente el pasado, sino de descubrir vivamente el Espíritu Santo en el presente. La Tradición, por dentro intacta (porque Dios no cambia), asume siempre nuevas formas, que complementan las antiguas sin sustituirlas.

Este concepto de la Tradición como entidad viva viene certeramente expresado en los escritos de Georges Florovsky:

La Tradición es testimonio del Espíritu; la revelación inagotable del Espíritu y su predicación de las buenas noticias… Para poder aceptar y entender la Tradición nos hace falta vivir dentro de la Iglesia, ser conscientes de la presencia en ella de Dios, que concede la gracia; sentir en ella el aliento del Espíritu Santo… La Tradición no consiste solamente un principio protector y conservador; consiste, más que nada, en el principio del crecimiento y de la renovación… La tradición es la inmanencia constante del Espíritu, y no solamente el recuerdo de ciertas palabras.

La Tradición es testimonio del Espíritu. Según lo dice Cristo, “Cuando venga el Espíritu de la verdad, El os guiará a la verdad completa” (Juan 16:13). Esa es la promesa en la que hace hincapié la devoción ortodoxa a la Tradición.

Palabras finales

Esto ha sido una breve y simple introducción a lo que es la Santa Tradición Cristiana desde una visión ortodoxa y general. El día de mañana estaré profundizando más en ésta Tradición y evaluaremos con detenimiento cada uno de los elementos externos e internos que la componen.

¡Nos leemos mañana!

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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