Pido misericordia… no muerte

Pido misericordia… no muerte

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Antes de comenzar a desarrollar lo que diré a continuación, quiero dedicar este artículo a George Stinney, un joven de 14 años ejecutado después de un juicio de menos de 3 horas, 10 minutos de deliberación del jurado, sin testigos, sin una buena defensa. Y que, debido a su corta estatura, no podía ser electrocutado, y colocaron una Biblia debajo de él para que quedara correctamente ajustado a la silla eléctrica.

Siempre he creído que debemos repensar algunas de nuestras perspectivas y cosmovisiones. Entre varias cosas que creo deben ser repensadas por los cristianos, está esa práctica de dar muerte a ciudadanos: la pena de muerte o pena capital.

En varios países alrededor del mundo la pena de muerte es aún una práctica normal y parte del sistema de justicia, pero creo que la pena de muerte es una de esas cosas contra la cual los cristianos deberían oponerse.

Durante cierto tiempo apoyé la pena de muerte por muchas razones. Incluso pude tener varias conversaciones en las cuales respondí varios argumentos.

No obstante, en los últimos años –a medida que he estudiado, meditado y amado más al Jesús de la Biblia– he sido forzado a abandonar mi apoyo a la pena de muerte, y cualquier apoyo a la violencia en general.


La Pena de Muerte y el Antiguo Testamento

La mayoría de los intentos de hacer un caso bíblico para el apoyo de la pena capital son argumentos basados principalmente en la ley del Antiguo Testamento, y creo, eso es una mala manera de hacer teología cristiana.

Puede llegar a ser fustrante cuando alguien te ataca desde el Antiguo Testamento en temas como comer mariscos (Levítico 11), o vestir una combinación de algodón y poliéster (Levítico 19). El uso de estos versos requiere mucho cuidado.

Traer a mención algunas de las leyes de Moisés, ignorando la gran mayoría del resto es inconsistente. La mayoría de quienes utilizan esta táctica hacen caso omiso de toda la enseñanza del Antiguo Testamento, olvidando convenientemente que la pena capital no puede aplicarse sin dos testigos oculares (Deuteronomio 17:6), y olvidan que incluso los prestamistas fueron considerados detestables y condenados a muerte (Ezequiel 18:13).

Pienso que aquellos cristianos que apoyan la pena de muerte deberían mirar más las enseñanzas de Cristo, en lugar de elegir centrarse en los pasajes del Antiguo Testamento.

Pero si alguien insiste en construir un caso para apoyar las ejecuciones a partir del Antiguo Testamento, encontramos una verdad incómoda en las enseñanzas de Jesús.

Jesús volcó la violencia retributiva

Hay una frase bíblica muy conocida y que increíblemente aún se repite: “ojo por ojo”.

Este principio de “ojo por ojo” –que muchos estudiosos creen que en su momento fue diseñado para reducir la violencia limitándola a una respuesta proporcional– se le llama la “Ley del talión”. Lo que me parece más peculiar con este argumento, es que nunca se recuerda o remarca que Jesús explícitamente mandó a sus seguidores a no obedecerlo:

“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.” Mateo 5:38-42

Así que sí, es cierto que el Antiguo Testamento permitió en un sentido la pena capital y la violencia retributiva (Génesis 9:6, según argumenta el teólogo R.C. Sproul en su libro “¡Qué Buena Pregunta!”). Sin embargo, Jesús se colocó en desacuerdo con este principio o, como mínimo, instruyendo que ya no debe ser observado.

Por lo tanto, creo que no es posible argumentar un caso cristiano en apoyo de la pena de muerte citando pasajes de las escrituras hebreas de este tipo, ya que esto pondrá a uno en conflicto con el mismo Jesús.

Jesús abolió públicamente una ejecución

Seamos honestos, si dijeras “el que esté libre de pecado puede tirar la primera piedra”, incluso el ateo más ardiente sabría de lo que estás hablando. Es un hecho de que Jesús detuvo una ejecución.

Muchos romperán con la literalidad de este pasaje y argumentarán que no significa lo que parece. Pero ¿por qué no tomar las enseñanzas de Jesús en su sentido real y literal?

El hecho de que Jesús detuvo una ejecución está completamente en la misma línea de todas sus otras prohibiciones contra el uso de la violencia. Cuando Jesús dijo: “el que esté libre de pecado puede tirar la primera piedra”, estaba enseñando que, si bien la muerte puede parecer justa, e incluso a veces puede ser justa, no hay nadie que sea digno de atar el nudo alrededor del cuello o encender la electricidad de la silla.

Aún si del lado de la razón la muerte es un castigo justo en algunos casos, llegamos a la difícil verdad de que –según Jesús– ni tu ni yo somos lo suficientemente perfectos y dignos como para tomar el papel de verdugos.

Mejor es mostrar misericordia y compasión

Jesús siempre estaba en problemas con los religiosos más conservadores. Uno de los problemas más comunes y consecuentes era cuando Jesús violaba la ley en contra de obrar el sábado, según los fariseos. Durante una de esas ocasiones, Jesús y sus discípulos estaban arrancando espigos porque tenían hambre. Cuando son confrontados por violar la ley, Jesús respondió:

“Si ustedes supieran lo que significa: ‘Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios’, no condenarían a los que no son culpables.” Mateo 12:7

En otra ocasión, Jesús usa esta misma cita cuando lo criticaban por tener amigos poco dignos, diciendo: vayan y aprendan lo que significa pido misericordia, no sacrificio.

En varias circunstancias, vemos que Dios valora la misericordia y la compasión por encima de todo, lo que significa que debemos ser personas que valoran la misericordia por encima de todo. Después de todo, la misericordia parece ser el lenguaje del amor de Dios.

Jesús interrumpió la escena de la mujer adúltera ya mencionada con gracia. No nos atrevemos a olvidar la historia de un Dios que tanto amó al mundo que Jesús fue enviado, no para condenar al mundo sino para salvarlo.

Cuando leo los Evangelios, veo la vida de Jesús basada en el perdón.El Señor era un reconciliador y sanador. Mi fe me llama a trabajar por la justicia restaurativa, poner fin al uso de la violencia para resolver problemas y para promover la dignidad de toda vida hecha a la imagen de Dios.

A medida que mi fe ha venido madurando, me he dado cuenta de la incompatibilidad entre amar a mi prójimo como a mí mismo y amar a mis enemigos, y una sentencia de pena de muerte contra ese mismo prójimo y enemigos.

El ministerio de Jesús fue y sigue siendo la restauración y sanación. Él nunca condenó a nadie a muerte. ¿Por qué deberíamos nosotros?

Aplicación injusta

Colin Campbell Ross, Weiqing An, Teng Xingshan, Nie Shubin, Qoγsiletu, Harry Gleeson, Jiang Guoqing, John Perry, Timothy Evans, George Kelly, Mahmood Hussein Mattan, Derek Bentley, Chipita Rodriguez, Thomas y Meeks Griffin, Joe Arridy, Carlos DeLuna, George Stinney…

La lista de personas inocentes que fueron ejecutadas puede continuar.

Es común el uso de este argumento que yo mismo estoy usando contra la pena de muerte, mientras que los que la apoyan sugieren que el mismo se refiere a la credibilidad del sistema de justicia en su conjunto, y no menoscaba exclusivamente el uso de la pena de muerte. Y aunque esto es cierto en cierto sentido, no minimiza –para el cristiano- los puntos anteriores como este en sí mismo.

Otras consideraciones

“Todo el mundo dice que el perdón es una idea encantadora hasta que tienen algo que perdonar” C.S. Lewis

Lewis no estaba equivocado del todo. El perdón puede ser difícil, y por lo general es mucho menos satisfactorio que la venganza. Nos gustaría mucho más ver a la gente pagar por sus crímenes, especialmente cuando esos delitos son particularmente atroces. Por ejemplo, la reciente sentencia de muerte de Dzhokhar Tsarnaev la cual fue recibida con aprobación casi universal.

Entonces, ¿dónde trazamos la línea entre la justicia y la misericordia? Si estamos llamados a perdonar, ¿podemos realmente defender la ejecución?

Yo creo que los cristianos no deberían estar tan ansiosos de apoyar la pena de muerte, sobre todo los que se consideran pro-vida. La gran mayoría de los defensores de la vida en la Iglesia son partidarios de la pena capital.

Yo, sin embargo, de acuerdo con N.T. Wright creo que es difícil reconciliar ser pro-vida en cuanto al aborto y pro-muerte en la pena de muerte.

Definitivamente algo está mal cuando nos dicen seguir a un hombre que fue ejecutado (Juan 8:1-11) y ejecutado injustamente por el estado, pero aún preferimos la justicia retributiva por encima de la misericordia.

Posiblemente, algunos de ustedes pensarán que el aborto y la pena de muerte son dos cosas completamente diferentes, que un niño no nacido es inocente y un asesino convicto merece su destino. Todo esto es cierto, pero una vez más nos encontramos con la puerta del perdón.

Si ningún ser humano es libre de pecado, y si los cristianos están llamados a perdonar, ¿cómo se justifica poner alguien a muerte? Esta pregunta se hace cada vez más difícil si tenemos en cuenta la parábola del siervo despiadado en Mateo 18:21-35.

Para finalizar

Como cristianos, yo personalmente pienso que no deberíamos simplemente abrazar un sistema y una práctica que significa literalmente matar a personas (y muchas veces inocentes), y en ocasiones a los débiles que no tienen buenos recursos para defenderse.

Necesitamos repensar esto, porque el corazón de la comunidad cristiana es la compasión, los derechos humanos y la dignidad invisible de cada ser humano hecho a la imagen de Dios.

Honestamente, sé que este tema es complejo, y hay muchos otros argumentos a tomar en cuenta. Si bien esto puede ser un debate complejo si se habla sólo en términos generales como ciudadanos, no debería ser complejo para los cristianos.

Creo que no es posible seguir simultáneamente al que prohibió la violencia al mismo tiempo que participamos, la justificamos, o la apoyamos en sus diferentes formas.

La fe cristiana, es una fe que me enseña que la violencia no resuelve nuestros problemas y que nosotros, que seguimos a Jesús, estamos llamados a otra forma de vida. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. De nuevo, creo que estas palabras de Jesús a una multitud preparada para ejecutar a una mujer sorprendida en un acto criminal, son un recordatorio de que la pena de muerte dice más sobre nosotros y sobre cómo elegimos responder a la delincuencia, que sobre aquellos que en realidad cometieron el crimen.

Jesús no condenó a esta mujer culpable de muerte. ¿Quién soy yo para hacerlo?

Aunque muchas personas están despertando con respecto al tema, y muchos cristianos están reaccionando ante estos debates, hay, no obstante, algunos grupos que se están moviendo en la dirección opuesta.

Es momento de enseñar a la gente que seguir a Jesús significa una vida de no violencia. Y no sólo eso, recordemos que Jesús fue víctima de un juicio injusto y fue ejecutado injustamente.

Puedes unirte a mí y a muchos para hablar en contra de la utilización de la pena de muerte e invitar a la gente a seguir el Jesús.

Nosotros, los que seguimos al Cristo ejecutado y resucitado, debemos ser las personas que están constantemente en pro de la vida, de la gracia, y contra la muerte.

El derecho a la vida es el derecho más fundamental, y un sistema que quite éste derecho de las personas es injusto.

¿La pena de muerte muestra amor?

¿Qué haría Jesús?

¿Qué sobre ti? ¿Apoyas la pena de muerte?, y si es así, ¿por qué?

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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