La teología de amar a otros

La teología de amar a otros

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Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y Él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4:20-21, NVI)

Más allá de la realidad de las iglesias, blogs como éste, seminarios bíblicos, y estudios académicos y personales, probablemente no a muchas personas les interesa la teología. Y no voy a insinuar aquí que la teología no importa, ni que la teología no sirva.

Más aún, la teología es una herramienta muy necesaria que cada cristiano debería usar. Sin embargo, la esencia de este escrito es decir, que en general y específicamente en la práctica del segundo gran mandamiento, lo que importa mucho más es el cómo tratamos a las demás personas.

Dentro del cristianismo, por lo general somos enseñados exactamente a lo opuesto: que las doctrinas, las tradiciones, las teologías, y las distintas creencias son las únicas cosas que importan. Estas cosas son las que separan las iglesias, las denominaciones, a los teólogos y a aquellos que son «salvos» y los que no lo son.

De manera histórica, los cristianos han estado tentados a categorizar la Biblia en numerosos segmentos de creencias que son o inspirados o heréticos, buenos o malos, correctos o erróneos; y esto sin dejar espacio alguno para la duda o el análisis.

Es fácil de quedar atrapado en la sistematización de Dios, en el estudio a veces especulativo y poco sano sobre Dios, pero en nuestro día a día son nuestras vidas las que más importan a las personas que nos rodean. La sistematización solo se vuelve importante una vez se haga relevante y práctica y aplicable para nuestras vidas, lo que debe ser siempre.

Es posible que hayan oído la expresión «ten cuidado de tu forma de actuar, porque puede que seas la única Biblia que las personas leerán». Ese es un buen punto, pero la realidad es mucho más profunda.

Nosotros representamos al mundo lo que Dios ha hecho en Cristo, por lo que una mejor frase debería ser: «ten cuidado de tu forma de actuar, pues es posible que seas el único “Jesús” que las personas verán».

Cuando estoy enfermo, y me traes alimento, no me importa si eres Ortodoxo, Católico o Protestante, ni calvinista o arminiano.

Cuando soy pobre, y me das alimento y dinero, no me importa si eres postmilenial o amilenial.

Cuando estoy en el hospital, y me envías una cesta de ayuda, no me importa la denominación de tu iglesia.

Cuando visitas a mi abuela viuda en el asilo, no me importa si prefieres solo salmos o música moderna.

Cuando eres tan amable de llevar a mis padres en tu automóvil a algún sitio, no me importa qué traducción de la Biblia lees.

Cuando auxilias en la carretera a mi amigo que se le accidentó su automóvil, no me importa si eres fundamentalista, liberal o neo-ortodoxo.

Cuando ayudas a mi abuela a cargar las pesadas bolsas del mercado, no me importa lo que creas sobre la evolución.

Cuando proteges a mis hijos de que sean atropellados por un automóvil cuando cruzan la calle, no me importa cuál es tu teólogo favorito.

Cuando estoy solo y me acompañas. Cuando celebras mi cumpleaños conmigo, no me importa cual es tu perspectiva en cuanto al bautismo.

Cuando lloras conmigo durante la muerte de un familiar, no me importa si das diezmos.

Cuando me amas de una forma profunda y auténtica, nada más importa realmente.

Pero cuando idolatras sistemas de creencias y conviertes la teología en una agenda diaria, esto envenena la idea misma de amor desinteresado. El mensaje del Evangelio se convierte en simple propaganda, los amigos se convierten en clientes, y tu relación con Dios se convierte en una mera religión que no es verdadera (Santiago 1:27).

La verdad tú podrías tener la más sana teología de todas, pero si no está llena de amor en la práctica ni refleja respeto, amabilidad, si no refleja a Cristo, no es digna. La aplicación práctica de tu amor es tan importante como la teología detrás de ella. Nuestra fe es evidenciada por cómo tratamos a otros.

¿La práctica de tu vida refleja la teoría detrás de tus creencias espirituales?

Nunca deberíamos dejar de un lado la teología, ni los estudios académicos, ni la búsqueda por un entendimiento de Dios, ni la Biblia, ni la historia, ni las tradiciones de la Iglesia; pero estas cosas deberían inspirarnos a imitar a Cristo, así como amar a los demás de forma sacrificial, incondicional y sin interés alguno. La teología debería reforzar nuestra motivación por hacer cosas para hacer de nuestro mundo uno mejor en Cristo.

Sin embargo, es tan común que seamos culpables de fallar en la aplicación práctica de nuestras creencias, fallamos en actuar de una manera tangible en la ayuda que otros necesitan. Al final, esto es lo que más importa para el mundo que nos rodea: que simplemente amemos como Cristo amó.

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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