El Gran Cisma del Cristianismo

El Gran Cisma del Cristianismo

¡Comparte!

Esta es la cuarta entrada de una serie sobre la Tradición, Historia, Concilios, entre otros.

Continuando la serie, en esta ocasión haré un análisis detallado sobre los antecedentes y el mismo,Gran Cisma de Oriente-Occidente. Para ver las entradas anteriores sigue el enlace aquí.


El momento decisivo del cristianismo (843-1204)

Tras el final oficial de la iconoclastia, en el 843 (tema tratado en el Séptimo Concilio Ecuménico, expuesto en la entrada anterior), tuvieron lugar varios cambios importantes en la sociedad bizantina y el cristianismo de la región oriental.

En primer lugar, el Imperio bizantino comenzó a experimentar una época de prosperidad y éxito militar que duró casi dos siglos. Esto permitió que el comercio, la cultura y la vida religiosa florecieran, iniciándose así un período de renacimiento llamado: el “renacimiento macedonio”. En segundo lugar, floreció también el monaquismo como nunca antes. Finalmente, fue en este período cuando la separación cultural y política que tanto duraba ya entre el patriarcado bizantino y el papado romano comenzó a hacerse notar.

Este proceso tuvo lugar lentamente, y no, como podría parecer a primera vista, en respuesta a acontecimientos aislados.

Cambios notorios

Para comenzar nombraré algunos de los más importantes cambios del renacimiento cultural que se manifestaron en varios ámbitos.

  • Renacimiento educativo dentro de la Iglesia.
  • Desarrollo de himnos y trabajos manuales por los monasterios.
  • Renacimiento de la copia de manuscritos en el
  • Composición de oraciones para el año litúrgico.
  • Renacimiento de la educación secular (retórica, filosofía, matemáticas, astronomía y gramática).
  • Renacimiento del arte religioso (decoración de iglesias, ilustración de los manuscritos, etc.)
  • Prosperidad y desarrollo en el monaquismo.

Separación cada vez mayor entre Oriente y Occidente

Durante varios años, antes del estallido a finales del siglo IX, fue aumentando la tensión entre el patriarcado de Constantinopla y el papado romano. Culturalmente, las mitades orientales y occidentales del antiguo imperio romano se habían separado ya en el siglo V.

La desintegración política y militar de gran parte de la Europa occidental proporcionó un importante telón de fondo para este sentimiento creciente de aislamiento. Pero, además, las principales lenguas de comunicación, el griego y el latín, se habían vuelto ininteligibles para la mayor parte de la población.

Los desacuerdos doctrinales, tales como la controversia por los íconos en los siglos VIII y IX, provocaron otro malentendido más y desconfianza. Durante la época de la iconoclastia, una sucesión de papas se negaron a aceptar las decisiones de la Iglesia bizantina.

La Filioque

Ya este tema lo traté en una entrada anterior.

Sin embargo, solo mencionaré que a finales del siglo IX este asunto que a primera vista podía parecer insignificante comenzó a causar controversia entre los papas romanos y los patriarcas bizantinos. Se trataba del asunto del Filioque, una breve cláusula que significaba “y el Hijo”, que algunas iglesias occidentales habían añadido a partir del siglo VI a la sección del credo en la que se describe la procesión del Espíritu Santo.

La supremacía papal

El asunto de la autoridad también jugó un papel decisivo en el desacuerdo entre papas y patriarcas en este período. Una de las razones de que el patriarca bizantino Focio, entrara en un debate con Roma sobre el asunto del Filioque fue probablemente el hecho de que el Papa se había opuesto a su nombramiento, al considerarlo no canónico. El papa Nicolás I, un líder capaz y enérgico de la Iglesia occidental, creía tener la última palabra sobre la elección de patriarcas de Constantinopla, Focio, como muchos otros patriarcas orientales antes y después de él, mantuvo el principio de los cinco líderes de la Iglesia universal, con el Papa como el primero entre iguales (pentarquía).

En otras palabras, el Papa o  Patriarca de Occidente como se le identificaba en la época, por la creencia de la sucesión del apóstol Pedro, debía ser reconocido como el primer obispo de la Iglesia, pero para los obispos orientales esto no implicaba reconocerle como una autoridad suprema.

Cabe también hacer una aclaración sobre la Primacía.

El ceder el derecho, al Obispo de Roma, de la Primacía sobre los Obispos de Occidente, así como al de Constantinopla sobre los Obispos de Oriente, fue algo temporal y político, era privilegio de la Capital. Cuando Roma fue la Capital, su Obispo tenía asiento a la derecha del Emperador, por lo que este lugar temporal le dio el privilegio de la Primacía sobre los demás Obispos de Occidente. Cuando Constantinopla se convirtió en la Capital del Oriente, su Obispo se sentaba a la derecha del Emperador o del Rey, por lo que, por este mismo privilegio temporal, alcanzó los mismos privilegios sobre todos los Obispos de Oriente.

Si hubiera sido motivo religioso, el Obispo de Antioquía hubiera tenido la Primacía sobre todos los Obispos de Oriente y Occidente, por ser el sucesor directo de los Apóstoles Pedro y Pablo, quienes fundaron la Iglesia de Antioquía antes que la de Roma. Hasta la actualidad, algunos de los Patriarcas de Oriente, además de su nombre llevan el nombre de Pedro, por considerarse sus sucesores.

Siguiendo con el aspecto religioso, la Primacía sería un derecho inequívoco del Obispo de Jerusalén sobre todos los Obispos del mundo, puesto que es él el sucesor de Nuestro Señor Jesucristo que es el Gran Fundador, legítimamente el Primero, de toda la Iglesia Cristiana, quien es inmensamente mayor que Pedro, que Pablo y que todos los Apóstoles.

La misión cristiana

Otra causa de que aumentara la tensión Oriente-Occidente a partir del siglo IX fue la misión cristiana.

Ya desde el siglo V el Imperio romano había estado amenazado por una oleada de invasiones de godos, eslavos y turcos que se trasladaban desde el oeste y el sur hasta el mundo civilizado.

Hacia el siglo IX, los líderes seculares y eclesiásticos habían comenzado a estudiar métodos para civilizar a esas gentes como una alternativa a estar siempre en guerra con ellos.

En el caso de los bizantinos, la diplomacia había sido largo tiempo usada para pacificar a un enemigo de forma que el ejército pudiera concentrarse en combatir con otro. En la década de 860, durante el patriarcado de Focio, se llevó a cabo el esfuerzo más serio para convertir al cristianismo a los pueblos vecinos, como los eslavos y los búlgaros (incluyendo a los habitantes de Rus, antepasado de los rusos. Desgraciadamente, el intento de convertir a estos grupos también condujo a la rivalidad con los misioneros latinos, que estaban trabajando en ese momento en las mismas zonas.

Cismo entre Constantinopla y Roma

La tensión entre el papado romano y los patriarcas orientales siguió creciendo a lo largo de los siglos X y XI.

Las misiones rivales enviadas entre los eslavos no ayudaron, especialmente cuando las diferencias entre las dos tradiciones religiosas, por pequeñas que fueran, parecían muy importantes en el ámbito de la vida cotidiana de la Iglesia.

Por ejemplo, la griega (es decir, bizantina, oriental u ortodoxa) siempre había permitido que los sacerdotes se casaran, mientras que los latinos (es decir, occidental, romana o católica romana) endurecían el celibato.

Las Iglesias ortodoxas solían utilizar pan con levadura en la eucaristía, mientras que los latinos usaban obleas sin levaduras, y las normas del ayuno eran también diferentes en cada mitad de la Cristiandad.

En 1054 tuvo lugar finalmente un cisma oficial entre Oriente y Occidente. La disputa que condujo a esta ruptura parece trivial, incluso insignificante. Sin embargo, estos acontecimientos deben observarse sobre un trasfondo de inseguridad política, lo que ayuda a explicar las precipitadas reacciones que condujeron a la separación a largo plazo.

Durante el siglo XI, los normandos habían ocupado gran parte de lo que había sido el territorio bizantino en el sur de Italia y estaban intentando obligar a los griegos que aún vivían allí a que adoptaran las costumbres de la Iglesia latina.

El Patriarca Cerulario de Constantinopla, un personaje de gran voluntad y muy luchador, se negó a que esto ocurriera y tomó represalias, imponiendo medidas similares contra las Iglesias latinas de la ciudad imperial y cerrándolas cuando se negaban a obedecer. El Papa envió a Constantinopla tres legados, uno de los cuales era el severo cardenal Humberto, reformador de la Iglesia occidental en aquella época. Cuando se rompió la comunicación entre Cerulario y la delegación latina, Humberto y sus compañeros dejaron una bula de excomunión en el altar de la gran iglesia de Hagia Sophia, en la que acusaban a los griegos de muchas faltas de disciplina, incluyendo la exclusión del Filioque del credo.

Ya antes se habían dado varias veces excomuniones mutuas entre los papas romanos y los patriarcas constantinoplanos; quizá fuera un accidente histórico el que el cisma de 1054 no se solucionara después.  Sin embargo, como ya hemos visto, esto debe observarse en un fondo de mutua desconfianza, que había ido desarrollándose a lo largo de varios siglos y que disminuía el deseo de reconciliación por ambas partes.

Las cruzadas

En cualquier caso, lo que acabó por decidir la separación fue otro importante acontecimiento de la historia del cristianismo: las cuatro cruzadas, que tuvieron lugar entre 1095 y 1204.

La tensión y desconfianza existente entre los líderes griegos y latinos fueron en aumento a medida que los cruzados empezaron a experimentar reveses militares a manos de turcos y árabes. Aunque la primera cruzada fue un éxito en la recuperación de territorios como Jerusalén, por parte del Imperio, las otras tres cruzadas no fueron exitosas del todo. Finalmente, la cuarta Cruzada acabó en catástrofe para los griegos, cuando, con el pretexto de restablecer a un emperador depuesto anteriormente, los latinos saquearon Constantinopla durante tres días en abril de 1204.

Los griegos consideraron que la destrucción y el pillaje de Constantinopla fue esta vez un acto de traición por parte de los latinos. Es justo decir que este acontecimiento representó el verdadero momento en que el cisma entre Oriente y Occidente se hizo definitivo.

Tras la toma de la capital, los latinos gobernaron sobre varios territorios del Imperio bizantino durante 60 años. Cuando Miguel VIII Paleólogo consiguió recuperar Constantinopla y expulsar a los líderes occidentales de la mayor parte de los territorios bizantinos, los cristianos ortodoxos se alegraron mucho.


Algunas diferencias actuales entre la Iglesia de Oriente y la de Occidente

Diferencias Dogmáticas

Diferencia Oriente/Ortodoxa Occidente/Católica romana
La Procedencia del Espíritu Santo El Espíritu Santo que procede del Padre (Jn 15:26). El Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo.
El Purgatorio No cree.

Cree que las almas, después de la muerte, esperan el Juicio Final.

Si cree.

Las almas, después de la muerte, van al purgatorio, donde se purifican de sus pecados leves sufriendo algunos tormentos, y después entran al Paraíso.

Indulgencias No cree.

La Iglesia Ortodoxa no acepta tal doctrina y facultad.

Si cree.

El Papa y los Obispos, según su jurisdicción, tienen potestad para conceder Indulgencias. Éstas no son para perdonar los pecados, antes bien presuponen como condición necesaria para ganar la remisión de ellos.

La Inmaculada Concepción de la Virgen María No cree.

Cree y enseña su concepción de manera natural.

Si cree.

La Virgen fue concebida sin mancha de pecado.

La Infalibilidad Papal No cree ni acepta el dogma. En el año de 1870 decidió el Concilio Vaticano I éste nuevo dogma. Lo cual significa que el Papa “no se equivoca” cuando habla Ex Cathedra sobre materia de fe o de costumbres.
Pecado Original No cree. Por su parte, cree en el pecado ancestral. Si cree.

Diferencias Litúrgicas

Una parte de las diferencias litúrgicas es producto de tradiciones étnicas, y la otra se formó después de la separación de la Iglesia Oriental y Occidental. Aquí mostraremos algunas:

Diferencia Oriente/Ortodoxa Occidente/Católica romana
El uso del pan ácimo en la Eucaristía La Iglesia Ortodoxa consagra el pan natural con levadura. La Iglesia Occidental consagra el pan ácimo.
El bautismo La Iglesia de Oriente bautiza única y exclusivamente por inmersión. La Iglesia Romana bautiza por infusión.
El Celibato del Clero Oriente Ortodoxo no exige el celibato. La Iglesia Romana exige el celibato a su Clero.
Las Estatuas Oriente Ortodoxo las rechazó y sigue rechazándolas dentro de los templos.

.

Occidente colocó estatuas en las iglesias.
Las fórmulas Sacramentales El sacerdote Ortodoxo dice: “Se bautiza el siervo de Dios”, “Se unge el siervo de Dios”, “Se perdona el siervo de Dios”, porque la Iglesia Ortodoxa está segura que el medio principal en los Sacramentos es la Gracia Divina y no el sacerdote que sólo es su instrumento. Cree que la acción de los Santos Sacramentos reside en la persona del Sacerdote. Por esto dice: “Yo te bautizo”, “Yo te uno en matrimonio”, “Yo te unjo”, “Yo te perdono”.

Diferencias Administrativas

Diferencia Oriente/Ortodoxa Occidente/Católica romana
La Autoridad Máxima La iglesia Ortodoxa considera al Concilio Ecuménico como Autoridad Máxima de todas las Iglesias. La Iglesia Romana considera al Papa como la Autoridad Máxima de todas las Iglesias.
La Sucesión de Pedro Oriente cree que la Iglesia está construida sobre la Divinidad del Cristo viviente y no sobre Pedro. Occidente basa la Primacía del Papa en que es el sucesor de Pedro y que Pedro fue el superior de los Apóstoles (Mateo 16:13, 16-18).

Acá una sencilla ilustración que nos muestra básicamente el desarrollo histórico del cristianismo:

 


Los autores y libros consultados están en las etiquetas. ¡Gracias!

¡Comparte!

About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

Entries by Jorge Ostos

Leave a Reply

¡Se el primero en comentar!

Notifícame
avatar
wpDiscuz