Asesinando con la Biblia

Asesinando con la Biblia

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Muchas personas pretenden enseñar que se puede asesinar con la Biblia. Hace poco estuve conversando por WhatsApp con un amigo y hermano sobre el debate de la Pena de Muerte, Romanos 13, el Estado, Siria, EEUU, y otras cosas. Gracias a esa conversación me decidí escribir algunas cosas sobre Romanos 13 y el hecho de matar a los enemigos.

Es increíble ver cómo el contexto político de cada persona configura su comprensión de Romanos 13.

Adolf Hitler y otros dictadores “cristianos” han apreciado el pasaje como su divino soporte para ejecutar la justicia sobre quienes ellos consideraban enemigos del estado. Aún, no hace mucho, Romanos 13 fue aclamado como la “luz verde” para la segregación racial en Sudáfrica.

Los líderes cristianos americanos hicieron lo mismo durante los años de esclavitud y segregación. Si el estado ordena que los negros no pueden beber de la misma fuente de agua que los blancos, pues tiene el derecho divino de hacerlo, de acuerdo con ciertas interpretaciones de Romanos 13.

Hoy en día, muchos verían tal visión de Romanos 13 como ir un poco “demasiado lejos”. Aunque, literalmente sólo un poco.

El teólogo y erudito Wayne Grudem, por ejemplo, dice que la “espada en la mano del gobierno es el arma designada por Dios para derrotar a los malhechores” y aplica esto a las guerras de Estados Unidos en Iraq y Afganistán (como tampoco es raro observar su apoyo ciego a Donald Trump).

La suposición, por supuesto, es que EEUU es bueno (el gobierno con la espada de Dios), y que Iraq y Afganistán son los malos. Pero, ¿quién llega a determinar quién es el bueno y quién es el malo? Porque, si se volteara la escena, y Romanos 13 se utilizara para validar la invasión de Afganistán a EEUU como castigo por sus horribles ataques aéreos contra civiles, o por las matanzas masivas de mujeres y niños en el sur de Kandahar o Haditha, la mayoría de los estadounidenses verían esto como una mala interpretación de Romanos 13.

Aunque Romanos 13 ha sido tomado como una autorización para que los cristianos maten a sus enemigos, o para alabar al gobierno, o reivindicar la guerra, y no hay nada en este pasaje que nos ordene a usar armas para enfrentar el mal.

Para comenzar…

La declaración de Pablo refleja una verdad muy conocida en el Antiguo Testamento acerca de Dios obrando a través de naciones seculares para llevar a cabo Su voluntad. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento se le llama a muchos políticos “siervo de Dios”, como a Ciro rey de Persia (Isaías 44-45); Nabucodonosor rey de Babilonia (Jeremías 27: 6; 43:10); y la perversa nación de Asiria (Isaías 10:5), que Dios llama la vara de mi ira. Notemos que Ciro y Nabucodonosor fueron dictadores paganos.

Entonces, la frase “siervo de Dios”, no se refiere “al servicio santificado del Dios de Israel”, sino a la capacidad soberana de Dios para usar un instrumento en Sus manos.

Probablemente puedas ver a dónde voy con esto.

El hecho de que Dios use las instituciones seculares para llevar a cabo Su voluntad no significa que Dios apruebe todo lo que éstos hacen. Mucho de lo que hacen -ya sea la práctica sádica de Asiria de despellejar a civiles vivos o la crucifixión de miles de personas en el primer siglo- no refleja la ley de Cristo. Pero Dios todavía puede usar cualquier situación para cumplir Su voluntad.

El llamado derecho de llevar la espada del gobierno no es un derecho moral en absoluto, como tampoco Asiria tenía el derecho de matar a los israelitas en 722 aC. Asiria, Roma, como también EEUU, Siria, y hasta Venezuela son objetos bajo el control de Dios. Eso es todo lo que dice Romanos 13.

Esto no significa que Dios apruebe el mal en sí mismo

Romanos 13 dice que Dios usa a los gobiernos para castigar a los malhechores y recompensar el bien. Pero ¿qué significa esto? ¿Acaso cada gobierno castiga justamente el mal y recompensa el bien?

¡Es obvio!

Roma fue el mismo gobierno que decapitó a Juan el Bautista, golpeó a Pablo en varias ocasiones y crucificó a un judío inocente llamado Jesús. Pocos años después de que Pablo escribiera Romanos 13, Nerón sumergió a los cristianos en una especie de gasolina, los encendió en llamas, y los puso como fogata humana para su jardín, todo en el nombre de mantener la paz. Romanos 13 no era una autorización apostólica para Roma castigar el mal. Pablo no escribe a Roma, ni a EEUU, ni a Venezuela, una especie de cheque en blanco para hacer lo que quiera hacer en el supuesto nombre de la justicia.

La declaración de Pablo de que las autoridades están al servicio de Dios y que están para impartir justicia y castigar al malhechor debe significar que Dios puede y hace justicia a través de los gobiernos, pero no que todo lo que los gobiernos hacen es justo y bueno.

Romanos 13 no santifica todas las acciones del gobierno. Si vemos Apocalipsis 13 y 17-18 notaremos que el Nuevo Testamento realmente condena gran parte de lo que hace el gobierno.

Lo último de suma importancia

Pablo dice que Dios ejecuta la venganza a través de Roma después de prohibir a los cristianos hacerlo. Compare estas dos afirmaciones:

No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor. (Romanos 12:19)

pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero, si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor. (Romanos 13:4)

Lingüísticamente, hay un contraste. Uno intencional. Uno que es inconfundible. Sin embargo, muchos creyentes evangélicos lo omiten

Lo que Pablo dice acerca del uso que Dios hace del gobierno en Romanos 13:4 se expresa en contraste directo con lo que ordena que la iglesia haga en Romanos 12:19.

Ningún cristiano de la tradición que sea, puede pretender llevar a cabo Romanos 13:4. No es un mandamiento. Es una declaración sobre el uso soberano de Dios (aunque no la aprobación) de los gobiernos seculares. El mandamiento dado a los cristianos está en Romanos 12:19.

La orden de someterse a las autoridades en Romanos 13:1 es la última de las letanías de Pablo en Romanos 12:9-21. Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan…  No paguen a nadie mal por mal… vivan en paz con todos… Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer… No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.

Lejos de permitir a los cristianos matar a sus enemigos, Romanos 13 subraya la postura sumisa de la iglesia en un mundo violento.

Romanos 13 no puede ser interpretado responsablemente para probar que los cristianos deben usar armas para matar a sus enemigos.

Todo lo contrario.

Te puede interesar mi artículo sobre la pena de muerte.

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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