Amor a los egoístas

Amor a los egoístas

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Mostrar amor puede llegar a ser absolutamente agotador. No creas que el amor real es aquel que es sencillo, sin esfuerzos ni sacrificios. No te dejes engañar. El tipo de amor que realmente hace la diferencia en este mundo, es el que extraerá todo de ti. Es aquel que das incluso cuando pareciera que no valiera la pena.

Algunas veces simplemente yo siento que no tengo nada más por dar, ¿te ha pasado?. Muchas veces nuestro entorno es tan agotador y lleno de egoísmos, quizá nos toca tratar con un profesor, jefe, vendedor, que arruina emocionalmente nuestro día, y cuando llegamos a casa y pensamos, “No puedo afrontar otra necesidad, otro problema, u otra angustia”.

¡Lo sé! Esto nos agota al punto de apagarnos como vela que no puede mantenerse encendida ante el huracán. El deseo de mostrar amor por ellos se extingue, y más cuando necesitas demostrar amor a una persona en particular que es demandante, egoísta y no corresponde a tu amor.

Mientras eso es perfectamente natural, no es el estándar de amor al que Dios nos llama. En la Escritura leemos que el amor “todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1 Corintios 13:7). El amor nunca se rinde.

Entonces, ¿cómo podemos tener ese tiempo de amor persistente por otra persona? Pues debemos beber de la fuente, para recargarnos.

Debemos llenarnos de amor por los demás, incluyendo aquellos que nos son hostiles o desagradables, pues un auténtico reto para el amor que Dios nos da es amar aún a nuestros enemigos. Es más, si amas a tus enemigos, no tendrás enemigos.

Imaginemos un avión que después de algunas horas en el aire se queda sin combustible. El piloto debe descender rápidamente al aeropuerto más cercano para poder recargar combustible y seguir su vuelo. Es imposible y muy tonto que el piloto se niegue a hacerlo, pensando que no lo necesita.

Para dar el tipo de amor persistente que Dios quiere que demos, tenemos que llenarnos del amor que solo Él puede darnos. Sin el amor de Dios, no podemos mostrar amor a otros. Él es la fuente real del amor verdadero.

¿Cómo te llenas de amor? Pues comienza por aceptar el amor de Dios. “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Cuando estás desgastado, cansado y no te imaginas demostrándole amor a nadie más, recuerda que Dios te amó, que te ama, y que está para darte más y más de su amor. Si no aceptas el amor de Dios, si no bebes de la fuente, no puedes pretender dar amor a otros, y mucho menos a los que son hostiles.

Cada vez que alguien te maltrate y sientas animosidad hacia él, recuerda que hay una fuente de amor que te llenará de un amor increíble y te llevará a amar a todos, como Él ama. El hombre más perfecto es aquel que ama a su prójimo sin pensar en si es bueno o malo.

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About Jorge Ostos

Jorge es escritor y pensador religioso. Ha publicado dos libros: «Eskhatos» (2016) y «Más Humano, Más Espiritual» (2017). Es traductor de Publicaciones Kerigma. Escribe sobre diversos tópicos como espiritualidad, cristianismo oriental, vida cristiana, entre otros. Es amante de la lectura y la música. Junto a su esposa Erika Vari, reside actualmente San Juan, Argentina.

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